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Psicología en la Adolescencia

Introducción: Psicología, adolescencia y el sentido de lo que se siente.

La adolescencia es una etapa de transformación crítica para el desarrollo humano, pues es el punto de partida de una vida llena de posibilidades. La marcada intensidad de los cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales puede despertar o generar dudas sobre el bienestar emocional.

En un momento tan delicado, la psicología para la adolescencia se convierte en un pilar esencial para ayudar a entender y acompañar este proceso. Pero, ¿cómo puede saberse si sentirse raro es parte del desarrollo normal o una señal de un problema psicológico más profundo? ¿Cómo diferenciar los problemas cotidianos propios de esta edad de otras dificultades emocionales más preocupantes?

Este artículo responde a una de las grandes cuestiones que muchos adolescentes y sus familias se plantean:
¿tiene sentido lo que siento?

A lo largo de este texto exploraremos de forma detallada los cambios psicológicos en la adolescencia, cómo identificar si hay un problema emocional significativo y cuándo es conveniente acudir a un psicólogo para adolescentes en Madrid u otro profesional especializado en salud mental juvenil.

Etapas del desarrollo adolescente

Dentro del campo de la psicología de la adolescencia, uno de los aspectos clave es comprender las diferentes fases por las que atraviesa esta etapa, ya que cada una implica cambios físicos, emocionales y sociales muy concretos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia se extiende entre los 10 y los 19 años, aunque muchos procesos emocionales propios de esta etapa pueden prolongarse más allá.

La OMS distingue tres grandes momentos:

Adolescencia temprana (de 10-12 a 14 años)

Los cambios físicos son especialmente significativos en esta etapa. El marcado crecimiento, el desarrollo de las características sexuales secundarias y la maduración hormonal pueden generar emociones nuevas y conflictos internos. Esto lleva al adolescente a explorar su identidad, el mundo social y la sociedad en general. La necesidad de pertenencia y aceptación cobra una gran importancia.

Adolescencia media (de 15 a 17 años)

En esta fase, los adolescentes suelen tener mayor claridad sobre sus objetivos personales y sobre quiénes son, lo que les permite distanciarse más emocionalmente de los padres y otras figuras de autoridad. Es común que se desarrollen relaciones afectivas más profundas, incluidas las primeras relaciones románticas. También es un momento en el que se toman decisiones importantes, como la elección de estudios o el inicio del primer empleo.

Adolescencia tardía (de 18 a 19-21 años)

El adolescente comienza a asumir mayores responsabilidades y busca establecerse como individuo autónomo, en muchos casos con presión social o familiar añadida. Esta etapa representa una oportunidad para desarrollar habilidades fundamentales como la autorregulación emocional, la autonomía y la resiliencia: pilares clave para una vida adulta saludable.

“Tanto la edad de inicio como la del fin de la adolescencia pueden variar dependiendo de distintos aspectos biológicos, psicológicos y sociales.”

Radiografía de los cambios en la adolescencia

"Todo cambia, incluso uno mismo"

La psicología en la adolescencia nos ayuda a comprender cómo, durante esta etapa, el cuerpo, el cerebro, las emociones y las relaciones sociales atraviesan una profunda transformación. Entender estos procesos no solo facilita el acompañamiento de los jóvenes, sino que también permite prevenir o detectar señales de malestar psicológico.

La adolescencia se caracteriza por una compleja interacción de cambios físicos, hormonales, cognitivos, emocionales y sociales que pueden generar confusión, cansancio o reacciones inesperadas. A continuación, te explicamos en detalle cada uno de estos niveles:

Cambios físicos

El crecimiento acelerado durante la adolescencia transforma la apariencia física y la fuerza corporal. El desarrollo de las características sexuales secundarias —como el vello corporal, el desarrollo de senos o la ampliación de caderas— se debe a intensas fluctuaciones hormonales que preparan al cuerpo para la reproducción.

Además, se producen otras manifestaciones físicas derivadas de estos cambios:

  • Aumento del apetito, asociado a una mayor necesidad de nutrientes.
  • Fatiga constante y sensación de falta de energía, incluso después de descansar.
  • Alteraciones del sueño, motivadas por un retraso en el reloj biológico que controla los ritmos circadianos.

Estas transformaciones físicas afectan no solo al cuerpo, sino también al estado de ánimo y a la capacidad de concentración del adolescente.

Cambios cerebrales

La psicología en la adolescencia, sabe que el cerebro en esta etapa está en pleno proceso de maduración, la corteza prefrontal, responsable de funciones ejecutivas como la planificación, el autocontrol o la toma de decisiones, no termina de desarrollarse hasta aproximadamente los 25 años. Esto explica algunas de las dificultades más comunes durante esta etapa:

  • Dispersión y dificultad para concentrarse en una sola actividad.
  • Problemas para organizar tareas o gestionar el tiempo de forma eficiente.
  • Impulsividad, por menor capacidad de reflexión antes de actuar.

Además, el sistema mesolímbico, encargado de procesar el placer y la recompensa, está especialmente activo en esta etapa. Su neurotransmisor predominante, la dopamina, está muy presente en la toma de decisiones, lo que puede favorecer conductas de riesgo en la búsqueda de sensaciones placenteras inmediatas.

Cambios cognitivos

El desarrollo cognitivo también se acelera. Los adolescentes adquieren nuevas herramientas de pensamiento que les permiten:

  • Formular ideas abstractas.
  • Cuestionar normas y figuras de autoridad.
  • Buscar su identidad y construir su propio sistema de valores.
  • Tomar decisiones de forma más autónoma.

Este crecimiento mental genera una mayor necesidad de comprender el mundo y de tomar distancia crítica frente a lo aprendido.

Cambios emocionales

Uno de los aspectos más complejos a que tienen que abordar los adolescentes es la gestión emocional. Los jóvenes en esta etapa atraviesan por un abanico emocional intenso y fluctuante, muchas veces sin saber cómo interpretarlo o expresarlo.

Algunas características comunes incluyen:

  • Cambios bruscos de humor (pasar rápidamente de la euforia a la tristeza o la ira).
  • Mayor susceptibilidad emocional y sensibilidad a críticas o rechazos.
  • Preocupación por la imagen física y temor a no encajar.
  • Necesidad de intimidad, aislamiento ocasional o búsqueda de espacios propios.

Estas respuestas emocionales, aunque pueden parecer exageradas desde fuera, son reflejo de la intensa reorganización interna que vive el adolescente. Si no son comprendidas o acompañadas, pueden derivar en síntomas de ansiedad, depresión u otros problemas emocionales.

Cambios sociales

Desde el punto de vista social, los adolescentes empiezan a tomar distancia de la familia como núcleo principal de apoyo y buscan construir su identidad a través de su grupo de iguales.

  • Las amistades cobran un papel central.
  • Se refuerza la necesidad de pertenencia y validación externa.
  • Cambios de grupo, conflictos o presión social se vuelven frecuentes.
  • Se desarrollan relaciones afectivas más profundas, incluso las primeras relaciones sentimentales.

Este proceso de diferenciación es natural y necesario, aunque puede generar tensiones tanto en el adolescente como en su entorno.

“Al descubrir y comprender estos cambios, resulta más sencillo guiar y acompañar al adolescente hacia su madurez.”

adolescente en búsqueda de su identidad

Características propias del adolescente

En el trabajo diario con jóvenes, desde la perspectiva de la psicología de la adolescencia, es habitual observar una serie de características comunes que pueden desconcertar a padres y educadores, pero que responden a procesos de desarrollo normales:

  • Desubicación temporal: En esta etapa, es habitual que el adolescente atribuya la categoría de urgencia a algo que no lo es (p. ej., la compra de un vestido para un evento dentro de dos meses), mientras que posterga actividades de forma aparentemente ilógica (p. ej., no estudiar hasta la noche antes del examen). La línea temporal (pasado-presente-futuro) puede dar lugar a problemas emocionales (p. ej. miedo a crecer).
  • Fluctuaciones frecuentes en el estado anímico o humor: La cantidad y la dificultad de los distintos duelos suelen provocar distintos cambios de humor, actuando como un mecanismo de proyección de las crisis internas. 
  • Necesidad de intelectualización y fantasía: La mayor conciencia del mundo interior permite una mejor gestión emocional, ayudando a entender y/o aceptar los límites. 
  • Crisis de valores y creencias religiosas: Esta etapa suele llevar a cuestionar los valores y creencias inculcadas, haciendo que el adolescente caiga normalmente en posturas intransigentes y extremas.  
  • Actitud social reivindicativa: Esta intelectualización lleva a un mayor desarrollo del sentido moral y de la empatía cognitiva (entender lo que el otro siente). A su vez, esto provoca el aumento de la preocupación por principios éticos, filosóficos y sociales, teorizando sobre el mundo exterior e incrementando el compromiso con movimientos políticos y/o actividades literarias, artísticas, etc..
  • Contradicciones en su comportamiento (disonancia cognitiva): El adolescente suele dejarse llevar por la acción y actuar de manera impulsiva, a pesar de que estas acciones no siempre van acorde con sus valores. 
  • Búsqueda de identidad (querer entenderse a sí mismo): Esta búsqueda puede llevar al adolescente a adoptar distintos roles e identidades temporalmente, de forma sucesiva o simultánea según las circunstancias. En esta búsqueda de identidad, entenderse a sí mismo también supone una autoevaluación y autoconciencia más elaboradas, tanto a nivel físico como de personalidad. Asimismo, esta búsqueda de identidad puede dar pie a una comparación social intensa, haciendo que la autoestima fluctúe más que en otras etapas. 
  • Evolución sexual (desde el autoerotismo hasta la sexualidad): La curiosidad sexual (p. ej., a través de la pornografía), la exploración genital y/o la actividad masturbatoria tienen una función preparatoria para la sexualidad. En esta etapa comienzan los contactos superficiales —los besos y las caricias, cada vez más íntimos— y el enamoramiento —normalmente de gran intensidad, fruto del "amor a primera vista"—. 
  • Tendencia a agruparse (necesidad de pertenencia): La búsqueda de uniformidad se debe a un comportamiento defensivo fruto de la búsqueda de la propia identidad. Dicho grupo puede representar la oposición a las figuras parentales o, simplemente, una forma de lograr la individualización. Cabe destacar que esta tendencia a agruparse puede facilitar la conducta psicopática (p. ej., contribuir a marginar a un compañero) y aumentar la preocupación por el propio aspecto (ya que se tiende al egocentrismo, creyendo que la gente observa y juzga su comportamiento), así como ser más susceptible a la presión del grupo
  • Separación progresiva de los padres: Se trata de uno de los duelos fundamentales, en los que el adolescente pasa a identificarse con otras figuras o relaciones fantaseadas (p. ej., héroes reales o imaginarios, maestros, compañeros más adultos, etc.).

Estos rasgos, lejos de ser patológicos, forman parte de un proceso saludable de construcción personal. Sin embargo, cuando se intensifican o interfieren con el bienestar, pueden indicar la necesidad de consultar con un psicólogo para adolescentes.

"La adolescencia es un periodo de cambio constante, marcado por pequeñas pérdidas (microduelos) que preparan el camino hacia la madurez".

¿Cómo saber si existe un problema psicológico?

La adolescencia está llena de contrastes y transiciones. Pero ¿cuándo debemos preocuparnos? ¿En qué momento lo que parece un comportamiento “normal” deja de serlo y se convierte en una señal de alarma?

Dificultades normales no problemáticas

  • Búsqueda de autonomía e independencia: llegando a cuestionar y revelarse ante las demandas de los padres (sin caer en comportamientos temerarios o autodestructivos).
  • Aumento de la necesidad de pasar tiempo a solas: distanciándose de sus padres.
  • Cuestionamiento y modificación de las creencias personales.
  • Cambio de roles, a fin de "encontrarse" a sí mismo.
  • Búsqueda de aceptación en las relaciones sociales e inclusión en grupos de amistades (tendencia a la mimetización y aumento del uso de medios de comunicación entre iguales).
  • Comparaciones frecuentes (sin suponer un problema de autoestima) y preocupación (no excesiva) por su físico.
  • Imagen cambiante de sí mismo (p. ej., momentos de mucha autoconfianza y otros de pocas expectativas).
  • Cambios rápidos de humor (sin gran malestar a nivel personal o social). 
  • Sentimientos de soledad, frustración y aburrimiento
  • Pequeñas crisis maniaco-depresivas, fruto de los constantes microduelos.
  • Procrastinación
  • Cierta impulsividad e inestabilidad a nivel comportamental.
  • Conductas psicopáticas como mostrar indiferencia o desafecto hacia otras personas, crueldad o falta de empatía, etc..
  • Visionado pornográfico y masturbación no compulsivos.

"Los sentimientos de ansiedad y depresión acompañan al adolescente debido a los constantes cambios y duelos, sin embargo, pueden volverse un problema cuando generan un malestar clínicamente significativo y/o cambios negativos en distintas áreas vitales".

Estas situaciones son esperables y no necesariamente indican un trastorno psicológico.

Problemas psicológicos frecuentes en adolescentes

Sin embargo, cuando estos estados emocionales o comportamientos se cronifican, intensifican o impiden el funcionamiento normal del joven, es momento de buscar apoyo profesional.

Entre los problemas psicológicos en adolescentes más comunes encontramos:

  • Miedo a crecer (por los cambios que esto supondría) y a tomar decisiones (aboulomanía). 
  • Dificultades a la hora de relacionarse (p. ej., por timidez o falta de habilidades sociales) o aislamiento social
  • No saber poner límites en las relaciones sociales o necesidad de aprobación excesiva.
  • Relaciones tóxicas o de violencia, de dependencia o codependecia
  • Ser víctima de acoso escolar.
  • Problemas de autoestima.
  • Problemas con la orientación sexual o con la identidad sexual. 
  • Estrés y/o procrastinación problemática ante las tareas académicas y actividades extraescolares.
  • Problemas de rendimiento académico.
  • Ansiedad, manifestada a través de miedos, rumiaciones, fobias, tics, manías, etc.. La ansiedad social (fobia social) tiende a comenzar en esta etapa.
  • Problemas de conducta como impulsividad, falta de autocontrol o agresividad. 

"Los problemas de conducta pueden interferir en el rendimiento académico y aumentar el riesgo de incurrir en actos delictivos".

  • Anhedonia (incapacidad para disfrutar de las actividades placenteras).
  • Ensoñación excesiva
  • Depresión.
  • Bipolaridad. 
  • Trastornos de la alimentación, como el trastorno por atracón, la anorexia o la bulimia.
  • Adicciones:
    • Comportamiento problemático de alcohol u otras drogas.

    • Adicción a los videojuegos

    • Adicción a las redes sociales, exponiéndose ante extraños (p. ej., mediante sexting).

    • Adicción a la pornografía o la masturbación.

  • Autolesiones, automutilaciones, conductas autodestructivas y conductas suicida.

"Según la OMS, el suicidio es la tercera causa de muerte en las personas de 15 a 29 años".

  • Trastornos de personalidad, aunque no suelen diagnosticarse antes de los 18 años, los rasgos suelen aparecer en esta etapa. A estas edades, son comunes los tratamientos del trastorno límite de la personalidad, el trastorno antisocial, el trastorno dependiente o el trastorno evitativo de la personalidad.
  • Psicosis o esquizofrenia (ésta última aparece en esta etapa más habitualmente en los hombres). 

"Cuando el problema de salud mental en el adolescente no se trata, sus consecuencias se extienden a la edad adulta, perjudicando su salud física y mental a largo plazo".

En todos estos casos, acudir a un psicólogo para adolescentes puede marcar una diferencia fundamental. Cuanto antes se intervenga, mayor será la probabilidad de éxito.

Comportamientos anormales en la adolescencia

Indicadores problemas en la adolescencia

Otros indicadores de problemas en la adolescencia

Preguntas frecuentes sobre psicología en la adolescencia

  • ¿Cuándo conviene acudir a un psicólogo para adolescentes?
    Cuando observas que tu hijo/a presenta malestar emocional persistente, conductas que interfieren en su día a día o está atravesando una crisis personal que no logra gestionar.
  • ¿Qué tipo de problemas se tratan en terapia con adolescentes?
    Desde problemas de autoestima, ansiedad, trastornos de alimentación, conflictos familiares, acoso escolar, hasta dificultades en la identidad personal o emocional.
  • ¿Qué diferencia hay entre un psicólogo de adultos y un psicólogo especializado en adolescentes?
    El trabajo con adolescentes requiere una formación específica y sensibilidad para entender sus procesos evolutivos, cambios psicológicos y dinámicas familiares. Un psicólogo para adolescentes en Madrid, por ejemplo, combinará escucha activa con estrategias adaptadas a su momento vital.
  • ¿La terapia es individual o familiar?
    Ambas opciones son posibles. A menudo se inicia con terapia individual, pero en muchos casos se incorporan sesiones familiares o con los progenitores para mejorar la comunicación y el acompañamiento emocional.
  • ¿Dónde encontrar psicología para adolescentes cerca de mí?
    Puedes buscar centros especializados en tu ciudad. Si vives en Madrid o alrededores, en El Prado Psicólogos ofrecemos atención presencial y también psicología online para adolescentes.

¿Dónde encontrar psicólogos para adolescentes en Madrid o cerca de ti?

En El Prado Psicólogos llevamos años acompañando a adolescentes y sus familias en procesos terapéuticos eficaces, empáticos y adaptados a cada persona. Contamos con un equipo especializado en psicología en la adolescencia, con amplia experiencia en intervención emocional, terapia familiar y acompañamiento evolutivo.

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  • Contamos con un equipo multidisciplinar que tiene una amplia experiencia en el tratamiento de los problemas en la adolescencia y los conflictos familiares.
Manuel E. Gomez MANUEL Psicólogo, hipnoterapeuta y terapeuta EMDR.
María Jiménez MARÍA Psicóloga, sexóloga, terapeuta EMDR e hipnoterapeuta.
Pilar García PILAR Psicóloga, psicoterapeuta, hipnoterapeuta y terapeuta EMDR
Syra Balanzat SYRA Psicóloga y terapeuta EMDR
Ainara Frade AINARA Psicóloga Especialista en Psicología Clínica
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