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La adolescencia es una etapa de transformación crítica para el desarrollo humano, pues es el punto de partida de una vida llena de posibilidades. La marcada intensidad de los cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales puede despertar o generar dudas sobre el bienestar emocional.
En un momento tan delicado, la psicología para la adolescencia se convierte en un pilar esencial para ayudar a entender y acompañar este proceso. Pero, ¿cómo puede saberse si sentirse raro es parte del desarrollo normal o una señal de un problema psicológico más profundo? ¿Cómo diferenciar los problemas cotidianos propios de esta edad de otras dificultades emocionales más preocupantes?
Este artículo responde a una de las grandes cuestiones que muchos adolescentes y sus familias se plantean:
¿tiene sentido lo que siento?
A lo largo de este texto exploraremos de forma detallada los cambios psicológicos en la adolescencia, cómo identificar si hay un problema emocional significativo y cuándo es conveniente acudir a un psicólogo para adolescentes en Madrid u otro profesional especializado en salud mental juvenil.
Dentro del campo de la psicología de la adolescencia, uno de los aspectos clave es comprender las diferentes fases por las que atraviesa esta etapa, ya que cada una implica cambios físicos, emocionales y sociales muy concretos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia se extiende entre los 10 y los 19 años, aunque muchos procesos emocionales propios de esta etapa pueden prolongarse más allá.
La OMS distingue tres grandes momentos:
Los cambios físicos son especialmente significativos en esta etapa. El marcado crecimiento, el desarrollo de las características sexuales secundarias y la maduración hormonal pueden generar emociones nuevas y conflictos internos. Esto lleva al adolescente a explorar su identidad, el mundo social y la sociedad en general. La necesidad de pertenencia y aceptación cobra una gran importancia.
En esta fase, los adolescentes suelen tener mayor claridad sobre sus objetivos personales y sobre quiénes son, lo que les permite distanciarse más emocionalmente de los padres y otras figuras de autoridad. Es común que se desarrollen relaciones afectivas más profundas, incluidas las primeras relaciones románticas. También es un momento en el que se toman decisiones importantes, como la elección de estudios o el inicio del primer empleo.
El adolescente comienza a asumir mayores responsabilidades y busca establecerse como individuo autónomo, en muchos casos con presión social o familiar añadida. Esta etapa representa una oportunidad para desarrollar habilidades fundamentales como la autorregulación emocional, la autonomía y la resiliencia: pilares clave para una vida adulta saludable.
“Tanto la edad de inicio como la del fin de la adolescencia pueden variar dependiendo de distintos aspectos biológicos, psicológicos y sociales.”
"Todo cambia, incluso uno mismo"
La psicología en la adolescencia nos ayuda a comprender cómo, durante esta etapa, el cuerpo, el cerebro, las emociones y las relaciones sociales atraviesan una profunda transformación. Entender estos procesos no solo facilita el acompañamiento de los jóvenes, sino que también permite prevenir o detectar señales de malestar psicológico.
La adolescencia se caracteriza por una compleja interacción de cambios físicos, hormonales, cognitivos, emocionales y sociales que pueden generar confusión, cansancio o reacciones inesperadas. A continuación, te explicamos en detalle cada uno de estos niveles:
El crecimiento acelerado durante la adolescencia transforma la apariencia física y la fuerza corporal. El desarrollo de las características sexuales secundarias —como el vello corporal, el desarrollo de senos o la ampliación de caderas— se debe a intensas fluctuaciones hormonales que preparan al cuerpo para la reproducción.
Además, se producen otras manifestaciones físicas derivadas de estos cambios:
Estas transformaciones físicas afectan no solo al cuerpo, sino también al estado de ánimo y a la capacidad de concentración del adolescente.
La psicología en la adolescencia, sabe que el cerebro en esta etapa está en pleno proceso de maduración, la corteza prefrontal, responsable de funciones ejecutivas como la planificación, el autocontrol o la toma de decisiones, no termina de desarrollarse hasta aproximadamente los 25 años. Esto explica algunas de las dificultades más comunes durante esta etapa:
Además, el sistema mesolímbico, encargado de procesar el placer y la recompensa, está especialmente activo en esta etapa. Su neurotransmisor predominante, la dopamina, está muy presente en la toma de decisiones, lo que puede favorecer conductas de riesgo en la búsqueda de sensaciones placenteras inmediatas.
El desarrollo cognitivo también se acelera. Los adolescentes adquieren nuevas herramientas de pensamiento que les permiten:
Este crecimiento mental genera una mayor necesidad de comprender el mundo y de tomar distancia crítica frente a lo aprendido.
Uno de los aspectos más complejos a que tienen que abordar los adolescentes es la gestión emocional. Los jóvenes en esta etapa atraviesan por un abanico emocional intenso y fluctuante, muchas veces sin saber cómo interpretarlo o expresarlo.
Algunas características comunes incluyen:
Estas respuestas emocionales, aunque pueden parecer exageradas desde fuera, son reflejo de la intensa reorganización interna que vive el adolescente. Si no son comprendidas o acompañadas, pueden derivar en síntomas de ansiedad, depresión u otros problemas emocionales.
Desde el punto de vista social, los adolescentes empiezan a tomar distancia de la familia como núcleo principal de apoyo y buscan construir su identidad a través de su grupo de iguales.
Este proceso de diferenciación es natural y necesario, aunque puede generar tensiones tanto en el adolescente como en su entorno.
“Al descubrir y comprender estos cambios, resulta más sencillo guiar y acompañar al adolescente hacia su madurez.”
En el trabajo diario con jóvenes, desde la perspectiva de la psicología de la adolescencia, es habitual observar una serie de características comunes que pueden desconcertar a padres y educadores, pero que responden a procesos de desarrollo normales:
Estos rasgos, lejos de ser patológicos, forman parte de un proceso saludable de construcción personal. Sin embargo, cuando se intensifican o interfieren con el bienestar, pueden indicar la necesidad de consultar con un psicólogo para adolescentes.
"La adolescencia es un periodo de cambio constante, marcado por pequeñas pérdidas (microduelos) que preparan el camino hacia la madurez".
La adolescencia está llena de contrastes y transiciones. Pero ¿cuándo debemos preocuparnos? ¿En qué momento lo que parece un comportamiento “normal” deja de serlo y se convierte en una señal de alarma?
"Los sentimientos de ansiedad y depresión acompañan al adolescente debido a los constantes cambios y duelos, sin embargo, pueden volverse un problema cuando generan un malestar clínicamente significativo y/o cambios negativos en distintas áreas vitales".
Estas situaciones son esperables y no necesariamente indican un trastorno psicológico.
Sin embargo, cuando estos estados emocionales o comportamientos se cronifican, intensifican o impiden el funcionamiento normal del joven, es momento de buscar apoyo profesional.
Entre los problemas psicológicos en adolescentes más comunes encontramos:
"Los problemas de conducta pueden interferir en el rendimiento académico y aumentar el riesgo de incurrir en actos delictivos".
Comportamiento problemático de alcohol u otras drogas.
Adicción a los videojuegos.
Adicción a las redes sociales, exponiéndose ante extraños (p. ej., mediante sexting).
Adicción a la pornografía o la masturbación.
"Según la OMS, el suicidio es la tercera causa de muerte en las personas de 15 a 29 años".
"Cuando el problema de salud mental en el adolescente no se trata, sus consecuencias se extienden a la edad adulta, perjudicando su salud física y mental a largo plazo".
En todos estos casos, acudir a un psicólogo para adolescentes puede marcar una diferencia fundamental. Cuanto antes se intervenga, mayor será la probabilidad de éxito.
En El Prado Psicólogos llevamos años acompañando a adolescentes y sus familias en procesos terapéuticos eficaces, empáticos y adaptados a cada persona. Contamos con un equipo especializado en psicología en la adolescencia, con amplia experiencia en intervención emocional, terapia familiar y acompañamiento evolutivo.
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